Reconstrucción mamaria: un paso al frente para recuperar la normalidad

Después de una mastectomía, la reconstrucción mamaria se presenta como una parte más del tratamiento y una ayuda para afrontar la enfermedad con mayor fortaleza psicológica.

Consejo Científico del Colegio de Médicos de Madrid

La revista "20 Minutos", que publica en el DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER DE MAMA, una entrevista con el Dr. García Tutor.

Para las pacientes de cáncer de mama, la reconstrucción mamaria puede ser de gran ayuda para sentirse bien consigo mismas, mejorar su calidad de vida y, ante todo, dar un paso al frente en el camino que lleva a la curación después de una mastectomía.

 

«Se encuentra dentro del tratamiento global del cáncer de mama. Es fundamental para afrontar todos los procesos de cura«, explica el cirujano plástico Emilio García Tutor, jefe de servicio en el MD Anderson Cancer Center Madrid y miembro de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE).

Sin embargo, y pese a su importancia en el abordaje integral del cáncer de mama, en nuestro país solo se someten a reconstrucción alrededor del 30% de las pacientes, según estima SECPRE.

 

Cuándo se puede realizar

¿Siempre se puede hacer reconstrucción mamaria? Los expertos son tajantes: siempre. Y más en la actualidad, que existen distintas técnicas para adaptarse a cada situación individual.

La reconstrucción mamaria se realiza cuando se ha llevado a cabo una mastectomía, esto es, cuando se ha amputado la mama. En opinión de García Tutor, que cuenta con una experiencia de más de 25 años, resulta muy positivo pasar por este proceso posterior.

Sea el tratamiento de quimioterapia, de radioterapia o con ambas técnicas, si la paciente se encuentra bien los expertos recomiendan la reconstrucción mamaria y, a poder ser, inmediatamente después de la mastectomía. 

Esa es la denominada reconstrucción inmediata que, si bien no siempre se puede hacer de manera definitiva, al menos sí que debe iniciarse. «Sin lugar a dudas, es el consejo que doy como experto. No es quitar la mama e iniciar la quimio y la radio, sino quitar la mama y comenzar la reconstrucción«, asegura este doctor en Medicina.

Sin embargo, la posibilidad de realizar una reconstrucción inmediata depende de muchos factores. Para empezar, de la capacidad del hospital o de que haya cirujanos plásticos disponibles. Y, por supuesto, es siempre decisión de la paciente.

Un abanico de posibilidades

«El problema –en opinión de este cirujano– es que a veces reciben demasiada información en muy poco tiempo. Y como se puede dejar para luego, lo posponen». Aunque, como señala, «cada vez es más infrecuente». A todo ello hay que añadir las listas de espera con las que se encuentran, una vez han tomado la decisión.

Además de la inmediata, puede realizarse una reconstrucción diferida cuando finalizan los tratamientos de quimioterapia y de radioterapia. Asimismo, existe una tercera posibilidad: la diferida-inmediata, cuyo proceso se inicia en el momento de la mastectomía y culmina una vez acabados todos los tratamientos, aunque resulta más compleja.

En síntesis, hay dos grandes técnicas en la reconstrucción mamaria: las que usan materiales aloplásticos (o sea, prótesis e implantes expansores) y las que emplean tejidos de la propia paciente, con los métodos llamados autógenos.

En las reconstrucciones con materiales aloplásticos, se realiza una cirugía en dos tiempos: primero se coloca un expansor y, al cabo de unos meses, se instala la prótesis

También hay situaciones en las que se puede poner una prótesis directamente o incluso decantarse por una opción intermedia, con la prótesis expansora de volumen ajustable, que con el tiempo se expande hasta alcanzar el tamaño final.

El otro gran método de reconstrucción mamaria es el que se lleva a cabo con tejidos de la paciente, esto es, con sus propios colgajos de una zona u otra del cuerpo.

El mejor resultado posible

Las técnicas han ido perfeccionándose a lo largo de los años, con el objetivo de que el resultado sea lo más duradero y lo mejor que se le pueda ofrecer de forma individualizada a cada paciente.

¿La reconstrucción es para siempre? Depende de la técnica usada. Las prótesis pueden tener una vida de 10 o 15 años. «No hay una prótesis que se coloque en el cuerpo que sea para siempre, ni siquiera una prótesis de cadera, aunque por supuesto es distinto según la edad en la que se pone», dice García Tutor, para quien es muy importante cambiar la prótesis antes de que se rompa.

«Quitar una prótesis cuando no se ha roto y poner otra es una cirugía muy sencilla y rápida, no hay prácticamente recuperación ni se forman nuevas cicatrices», asevera. Sin embargo, si la prótesis está rota, advierte de que «se precisará de una cirugía más agresiva y compleja».

En cambio, si la reconstrucción mamaria se ha llevado a cabo con tejido propio, sí que es para toda la vida, porque se trata de un tejido del cuerpo de la paciente que se cambia de un sitio a otro. «De hecho, la mejor técnica hoy en día para la reconstrucción mamaria es el colgajo DIEP«, concluye.

Técnicas avanzadas

En la reconstrucción con tejidos, los colgajos más utilizados son los procedentes del músculo abdominal (la técnica TRAM) y el del dorsal ancho. Este último puede emplearse junto con una prótesis para darle forma y volumen; o bien junto con grasa que se infiltra durante varias sesiones, para conseguir el volumen de la mama final sin necesidad de prótesis.

En la actualidad, la opción más recomendable es la de colgajo DIEP, gracias a la cual no se sacrifica ningún músculo abdominal, ya que lo que se aprovecha es solo piel y grasa del abdomen, en la parte entre el ombligo y el pubis, junto con unos pequeños vasos que irrigan. Todo ese tejido se trasplanta con el uso de microcirugía y se le da la forma y el volumen de la mama sana.

Y para las mujeres a las que no se les puede hacer el DIEP, es posible utilizar el tejido, la piel y la grasa de la zona de la banana (la cara interna posterior del muslo), con lo que se logra una mama de tamaño medio o pequeño. También se pueden tomar colgajos de la zona lumbar, entre otras opciones. El abanico de opciones es muy amplio y continúa en evolución.